miércoles, 27 de julio de 2016

Crónica 62


El matemático inglés Charles Dodgson escribió los libros de Alicia tal vez como un pasatiempo pero, en cualquier caso, como una forma de atrapar el tiempo. Volvería a Delfos y el oráculo volvería a fingir desconocer el destino de los hombres. Pero Alicía quedaría intacta como una figura de cera pero sin las facciones apagadas o como de hielo que no llegan a transmitir o comunicar emociones. La misma tarde se repetiría en la misma tarde. Y Charles volvería a los juegos infantiles, a los juegos prohibidos que rozaban lo comprensible, a la sonrisa perfecta de los nueve años y no cambiar, nunca cambiar.

jdlc, 27 julio 2015

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